Peligrosidad de los productos químicos (Clasificación)

 La clasificación de los productos químicos se efectuará en función de sus propiedades intrínsecas (fisicoquímicas, toxicológicas y efectos específicos sobre la salud humana y el medio ambiente), con arreglo a las categorías definidas por la normativa vigente.

El Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos GHS, por el acrónimo de Global Harmonized System en inglés, ofrece un conjunto de criterios armonizados sobre el peligro de las sustancias químicas. Estos criterios se utilizan en las etiquetas y las fichas de datos de seguridad para informar de los peligros. Dado que el Toolkit Internacional de Control de Sustancias Químicas utiliza las declaraciones de peligro del GHS para identificar la franja de peligro como primer paso en el uso del Toolkit en el lugar de trabajo, permite materializar las declaraciones de las etiquetas en medidas prácticas de control.

 

Propiedades fisicoquímicas

Explosivos

 

Oxidantes

 

Inflamables

 

 

Propiedades toxicológicas

Toxicidad aguda (categorías 1ª, 2ª y 3ª)

 

Toxicidad aguda (resto de categorías), sensibilizante cutáneo, irritante, narcótico.

Corrosivos

 

 

Efectos específicos sobre la salud

Peligroso para el cuerpo, sensibilizante respiratorio, mutágeno, carcinógeno, reprotóxico.

 

Dañino para el medio ambiente

Otros

 

Gas presurizado

 

 

Los fabricantes e importadores deberán identificar los riesgos del producto comercializado mediante los pictogramas de peligro y/o las frases de riesgo aplicables. En los casos necesarios, deberán realizar los correspondientes ensayos o aplicar los criterios de clasificación para determinar el riesgo de la sustancia.

Diferencia entre productos químicos peligrosos y mercancías peligrosas

Es interesante diferenciar entre mercancías peligrosas y productos químicos peligrosos.

No todos los productos químicos peligrosos son mercancías peligrosas, ni viceversa. – piopialo

Un ejemplo claro son los productos cosméticos (perfumería) que se clasifican como mercancía peligrosa pero no como productos químicos peligrosos, o los productos transportados a temperatura (metales fundidos, sal fundida) que son mercancía peligrosa para su transporte pero no son productos químicos peligrosos.

También existen productos que se encuentran clasificados como productos químicos peligrosos (productos irritantes o nocivos) que, en la mayoría de los casos, no se encuentran clasificados como mercancías peligrosas.

Por lo tanto, es necesario identificar si nos encontramos ante una mercancía peligrosa o no, dado el grado de exigencia que implica el transporte de estas.

El truco:

Una manera sencilla de identificar si nos encontramos ante una mercancía peligrosa es reconocer en el envase el etiquetado específico para el transporte de mercancías peligrosas (rombo característico).

Otra forma rápida de identificar si estamos antes una mercancía peligrosa es verificar dentro del Apartado 14 de la Ficha de Datos de Seguridad si el transporte del producto está sometido al cumplimiento de la normativa internacional para el transporte de mercancías peligrosas.

 

Reglamento APQ vs ADR

A estas alturas del post te estarás preguntando qué tiene que ver todo esto con el ADR, qué es el RAPQ y por qué te estoy hablando de todo esto.

Pues porque quizás en tu día a día te encuentres con materias de diferentes que tienen un etiquetado que no es el del ADR y es interesante que conozcas estas diferencias y la normativa por la que se rigen.

RAPQ vs ADR

El Reglamento 656/2017 aplica a las instalaciones de almacenamiento, carga, descarga y trasiego de productos químicos peligrosos. En este caso, estos productos se clasifican según el Reglamento (CE) 1272/2008 del Parlamento Europeo y del Consejo  16/12/2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas.

También les aplica este reglamento a los almacenamientos en recipientes fijos de líquidos combustibles con punto de inflamación superior a 60ºC e inferior o igual a 100ºC.

También tiene exclusiones y límites para los que no aplica el reglamento si no se superan (algo parecido, salvando las distancias a las exenciones del ADR: 1.1.3.6, cantidades limitadas, etc).

Hay tablas, instrucciones técnicas específicas y todo muy divertido en un real decreto de 210 páginas 😉

Si te interesa el tema, puedes anotarte a la lista de espera del curso que estoy preparando próximamente donde aprenderás todo, todo y todo sobre este Real Decreto y su aplicación en las empresas.

Y hasta aquí el post de hoy. ¿Sabías de la existencia de este Real Decreto? ¿Y de su relación amor-odio con el ADR?

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